Mis herramientas digitales favoritas

Desde muy pequeña he estado expuesta a las maravillas del arte digital. Cuando compartía los tiempos de Internet con mis hermanos mayores, me abrí una cuenta en un sitio llamado DeviantArt bajo un pseudónimo un poco embarazoso y comencé a descubrir increíbles artistas que “pintaban en la computadora”. Lo primero que hice fue instalar Photoshop 7 y el resto fue historia (y mucho auto aprendizaje).

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365 días de Freelance

Haciendo un seguimiento a un post anterior, en donde hablaba de los procesos y experiencias que me hicieron tomar la decisión de trabajar por mi cuenta, o ser freelance… quiero relatar la continuación al cumplir un poco más de un año en esta aventura.

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Manifesto de un Freelancer

Si a veces necesitamos excusas para comenzar, el año nuevo puede ser justamente lo que necesitamos. Un empujón para empezar un proyecto o finalmente deshacerte de esos malos hábitos que has venido acumulando. Sin embargo, ya ha pasado una semana desde que comenzó el 2018 y según las estadísticas, muchas personas ya han fallado o abandonado la mitad de las resoluciones que se habían planteado cumplir.

Por ejemplo, siempre me he considerado una experta en ponerme más cosas encima de las que puedo cumplir: La Mamá de las Resoluciones Irreales™, aunque los últimos dos años me han enseñado a ser mejor conmigo misma y he aprendido a materializar mis metas de la manera más realista posible.

Cuando tenía un trabajo de 8 a 6, escribía en una sección llamada “En Horario de Oficina” para Proyecto Postal. Para ese año, por allá en el 2016, me enfoqué en crear hábitos saludables en la oficina para mantener mi salud mental. Cosas sencillas como tomar agua, compartir música con mis compañeros o prestar atención para merendar para no quedarme pegada hasta la hora de almuerzo. También intenté dejar el café, pero ya sabemos que eso no funcionó.  Es por ello, más allá que compartir mis resoluciones (porque creo más en hacer que contar), quise redactar una declaración pública de lo que sí y lo que no para mi ejercicio Freelance en el año 2018.

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¿Y ustedes, que declaran para este año? Si les gusta este ejercicio, pueden descargar la plantilla aquí e imprimirla para rellenar.

Nunca se olviden en lo que creen para llegar a donde quieren.

¡Gracias por leerme!

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5 Síntomas del Burn Out

Siguiendo la temática de los trastornos dentro de la vida de artista, diseñador, ilustrador y creativo freelance, como por ejemplo el bloqueo, hoy les traigo otro muy común y recurrente: el Burn Out. En español puede traducirse algo así como el “desgaste” o “quemada” que persiste luego de una tanda larga de trabajo. Lo que pasa con esta patología, es que como una gripe mal curada, puede ser letal para nuestra productividad si no se toman medidas.

Esto me pasó hace algunas semanas cuando mi agenda para finalizar el año se llenó y se atravesó un viaje de trabajo que no podía aplazar ¿Consecuencias? Tuve que hacer el trabajo de 3 semanas en 9 días, sin descanso y pocas horas de sueño.  Ya ustedes conocen mi rutina, por lo que con lo hice estaba violando casi que todas mis reglas de trabajo, jajaja. Lo cierto es que no es mi cosa favorita de hacer e inevitablemente terminé quemándome después de tanto trabajo.

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¿Cuáles son los síntomas del Burn Out?

Distensión de los tiempos de trabajo

Algo que te tomaba dos días ahora toma 5 días. El letargo se apodera de tu productividad en formas de: distracción, lentitud y motivación cero. Cuando me siento particularmente estresada, mato demasiado rato  en redes sociales para evitar trabajar y descansar. Una especie de ciclo vicioso en automático. El resultado de eso es que pierdo tiempo, me tardo más en lo tenía que hacer y duermo menos. Todo está mal.

Trastorno en el manejo del tiempo

Similar al punto 1, cuando se tienen muchas cosas por hacer y poco tiempo, cometemos el error de llenar nuestra lista de pendientes de mil tareas, pensando que vamos a lograrlas antes de las 12 AM de ese día. Lo que hago para remediar esto es colocarme un set de objetivos por semana y no por día, así que al menos que tenga un deadline o algo específico en un día, no me siento demasiado culpable si no lo logro.

Otra cosa que he aprendido, gracias al sobre trabajo, son los límites. Cuando me lleno de cosas que hacer, sé hasta dónde puedo llegar. Por ejemplo, ya sé que por día: sólo puedo entregar manejar 2 entregas de clientes separados; para más de eso tengo que sacrificar: el tiempo de otro cliente u horas de sueño. Es terrible, porque se atrasa todo los demás compromisos que tengo en esa semana.

Dificultad para empezar

Puedo hablar sobre el miedo irracional que le tengo a las hojas en blanco en un post separado, pero la verdad es que el cansancio multiplica exponencialmente el tema de no saber cómo abordar cualquier desafío creativo o comisión para un cliente. Similar a cuando estaba haciendo La Tesis, que pasaba todo el día con el documento de Word abierto y sólo lograba escribir una oración completa.

Dificultad para detenerse

Una contradicción andante, cuando estamos copados de trabajo también podemos sucumbir a nuestro inner workaholics y no parar jamás, sea por miedo de perder el hilo de lo que estamos haciendo (la musa, la inspiración) o porque simplemente queremos terminar ya y lanzarnos a la cama. Lo malo con esto es que no terminamos dando el 100% a los proyectos por andar apurados y haciendo todo a los golpes.

Impacto en otros ámbitos

El Burn Out en el trabajo también afecta largamente los demás aspectos de nuestra vida personal. Pasamos menos tiempo con nuestra familia y tenemos dificultades serias en hacer espacio para cosas importantes para nuestra salud mental como: dormir una siesta, leer un libro, salir con amigos por un café, ver una película con tu mamá, y muchas otras cosas más.

También ocurre que cultivamos nuestro sentimiento de culpa al estar siempre ocupados.

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Lo importante de identificar estos síntomas es poder tomar acciones para mejorar nuestros ciclos de trabajos e identificar qué cosas estamos haciendo mal. ¿Cómo podemos mejorar si nos encontramos dentro de este ciclo del Burn Out? Lo más sencillo es detenerse por completo. Terminar los trabajos pendientes y apartar la cabeza de cualquier cosa que tenga que ver con trabajo.  Ese tiempo de recarga nos ayudará a poder abordar de nuevo el trabajo con la mente despejada y las ganas renovadas. De allí en adelante, también es bueno tomar medidas preventivas para no llegar a ese foso de nuevo, por ejemplo: tener un día offline a la semana, no pasarse del horario de trabajo establecido y  tener otro día a la semana para ponerse al día con la familia.

Cabe destacar que estas son cosas que en lo personal hago y me ha ido bien, por eso lo comparto.  Si tienen una experiencia similar, no duden dejarla en los comentarios.

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Las etiquetas de un Creativo

Este 31 de octubre cumplo 3 años de haber recibido mi título como Arquitecta en la Universidad del Zulia. Esto me puso a pensar sobre las etiquetas, y cómo esto puede afectar nuestra vida. En mi caso, pasar a trabajar freelance con ilustraciones luego de haber tenido un cargo de gerencia en una importante empresa de arquitectura fue una preocupación que me persiguió. Fue solo cuando decidí  desligarme de las etiquetas que pude avanzar.

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Mis superficies favoritas para dibujar

En el 2014 decidí que no iba a usar mi Tablet para dibujar por ese año. Recuerdo que pasaba todo el día frente la computadora terminando mi tesis de arquitectura, por lo que el uso del AutoCAD (programa en que realizamos planos) había destruido mi muñeca, mis ojos (mi vida, jajaja). En ese entonces, mi concepto de descansar también estaba en frente de una pantalla, es decir dibujar en mi Tablet. Entendiendo lo mal que estaba esto para mi salud, estilo de vida e inspiración, decidí solo dibujar con medios tradicionales.

¿Resultados? Mucha experimentación para encontrar y entender las superficies de papel.

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Mis herramientas tradicionales favoritas

Los implementos de dibujo son las armas de batalla de un ilustrador a la hora de atacar un proyecto, sea personal o de trabajo. Por lo general, no suelo ser muy selectiva a la hora de los recursos para trabajar de forma tradicional, ya que vivir en Venezuela me ha enseñado a trabajar con lo que tengo y no subestimar absolutamente nada. Es entonces, y con ánimos de Inktober para el mes que viene, que quiero trabajar de mis cosas favoritas para hacer dibujos tradicionales.

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Guía Práctica para explicar tu Trabajo

Ya les había comentado que de por sí trabajar por tu cuenta trae una serie de explicaciones, todo se vuelve más complicado cuando el trabajo en cuestión tiene que ver con “hacer dibujitos”: Este estigma me ha perseguido desde que estudiaba arquitectura y hacían chistes de que los arquitectos se ganan la vida “haciendo rayitas”. Si bien en ese momento no recibía muchas preguntas con respecto a lo que hace un arquitecto, la historia es bien diferente cuando digo que soy Ilustradora, seguido de un “¿Pero… eso es hacer dibujos, no?” lleno de prejuicios.

Así que, a partir de estas experiencias medio incómodas (mentira, las odio y aún tengo que respirar para manejarlas), les traigo una guía práctica para explicar lo que hacemos en tres sencillos pasos:

Empecemos por definir: ¿qué es un Ilustrador?

De la ignorancia viene la duda, y la mayoría de las personas que se equivocan o asumen cosas acerca de nuestro trabajo no saben de que va la cosa, o que realmente es un oficio profesional.

Actualmente, Venezuela no tiene una formación de tercer o cuarto nivel en Ilustración, pero esto no quiere decir que sea una rama que nació de la nada. Profesionales de la Comunicación, Diseño, Arquitectura y Arte pueden desempeñarse en esta área. Para definir un ilustrador, les dejo lo que dice la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales:

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Hablar sobre lo que diferencia a un artista a un ilustrador puede ameritar un post completo en un futuro, pero en líneas generales tiene que ver con que los ilustradores son autores que solucionan problemas de comunicación a partir de imágenes, acompañadas o no de texto. Estas personas se encargan de contar una historia, crear personajes y una voz con un lenguaje gráfico. Pueden hacerlo a partir de marcas existentes o no y por lo general trabajan con medios de comunicación masivos o editoriales. Aunque, se ha visto un exponencial crecimiento en cuento a los ilustradores autopublicados o que trabajan para Redes Sociales (levanten la manoooo).  

Sí, es hacer dibujitos. Sorprendan con una respuesta afirmativa a esa declamación odiosa y procedan a explicar lo demás, jajaja. Estos dibujos no son al azar o por capricho. El ilustrador debe tener un dominio gráfico en el lenguaje visual y las distintas maneras de comunicar según el cliente. Por ejemplo, hay unos ilustradores que se hacen famosos por sus estilos, el manejo del color o incluso por su tipografía.

Aclaremos que sí podemos ganar dinero.

Como ya lo mencioné anteriormente, como un arquitecto o un ingeniero, el ilustrador es un profesional con un campo o mercado muy específico. Nuestros servicios existen porque son necesitados, así de simple.

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Sea a tiempo completo o de manera ocasional, debes explicar que tu trabajo tiene un valor. Implica tiempo, conocimientos y talento. La combinación de los tres se traduce en un costo determinado. Si te ves en la terrible situación en donde una persona requiere tus servicios de a gratis o se ve ofendido por tus costos de producción, por favor no tengas miedo de explicarle o proceder a aclarar de que la Ilustración es tu principal medio de vida. Recuerda que también somos humanos y que vivimos en sociedad, así que hay que pagar la luz, agua, arriendo y comida.

No le hagas daño al gremio regalando tu trabajo o accediendo a propuestas en donde te sientas que no estás siendo correctamente remunerado. Para futuras consultas, te invito a revises páginas como Tigrenator o el Tarifario del la página de Comunicadores Visuales Venezolanos para costos actualizados de nuestros servicios.

Un cliente educado hace a un ilustrador feliz.

Ya sabemos que las preguntas incómodas por lo general vienen de la familia, ¿pero qué hacemos cuando cliente no sabe lo que está pagando, o peor no quiere pagar por él porque no entiendo lo que hay detrás del mismo?

Es por esto que siempre, siempre recomiendo la creación de un documento de Términos y Servicios. Este mismo debe ser adjuntado con la cotización del proyecto, en donde expliquen las condiciones y procesos a lo que va a estar sujeto el cliente. Definir los límites de su trabajo, que vale y que no, así como también los formatos entregables, número de revisiones, etc. Escriban TODO. Básicamente es un contrato que refleja su relación profesional con el cliente.

¿Cómo esperan que el cliente se tome en serio lo que hacen si ustedes no lo hacen? Mantengan todas, absolutamente todas sus comunicaciones registradas por correo electrónico, realicen minutas de los cambios solicitados por sus clientes y sean coherentes con sus fechas de entrega.

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Aplicando estos tres sencillos consejos podrán ahorrarse varios dolores de cabeza y apoyar al buen ejercicio de esta profesión que está consolidándose en Venezuela. Si quieres estar al tanto de temas interesantes y encuentros locales de ilustradores, puedes seguir a los chicos de Garabateando, Bloqueo Creativo y Somos Ilustradores.

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¿Tienen más preguntas con respecto al ejercicio independiente de la Ilustración? ¡Déjenlas en los comentarios!

Muchas gracias por leerme,

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La búsqueda implacable del Estilo

Existen muchas constantes en la vida de un ilustrador: el café, las entregas, vivir con el bloqueo de artista, los clientes y la inconformidad con lo que hacemos (en ocasiones). La reiterada práctica nos hace siempre transformarnos hacia donde queremos estar, por lo que a veces quedarse en la zona de confort puede resultar en algo perjudicial. Traigo esto a colación luego de reflexionar sobre las cosas que he aprendido dibujando y mi rutina como ilustradora freelance, además de las cosas curiosas que me han pasado con respecto al estilo accidental que he desarrollado en los últimos cinco años.

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¿Hasta dónde es bueno tener un estilo?

En este post quiero hablar si realmente la búsqueda hacia un estilo ideal resulta en sabotaje para el ilustrador. Me refiero con “sabotaje”, ya que hay muchos prejuicios asociados a ciertos estilos, a la inspiración e incluso el odio hacia ese proceso intermedio donde nada nos agrada.

Por ejemplo, debo admitir que comencé a dibujar con un estilo anime. Digo “admitir”, porque muchas personas de mi medio me hicieron sentir como si eso me debiera avergonzar. Como si ese inicio no fuese válido para cualquier persona que muestre algún interés en el arte, el diseño o la ilustración. Sin embargo, ese rechazo me motivó a profundizar mis conocimientos acerca de la proporción, técnicas tradicionales, etc. Y en ese camino, me di cuenta que no me traía nada de placer dibujar en “estilo realista”, ya que no me dejaba imprimir mi sello personal en lo que estaba haciendo.

Se podría decir que haciendo de todo aprendí a discernir entre lo que me gusta y no me gusta hacer. Pero ahora, ¿es bueno tener un estilo o no? ¿estamos todos los ilustradores detrás de esa meta? ¿o realmente es muy difícil medir los objetivos de esta búsqueda?

Lo que pasa con el estilo, es que pareciera que no es el trabajo del ilustrador definir lo que es. Me ha pasado muchas veces que yo pienso que los elementos identificadores de mi trabajo son “a” y resulta que muchos clientes me buscan por “z”. Cosas que he desarrollado en el camino, como el lettering en los 365 días de ilustración, se volvieron una suerte de estampa en mi trabajo e incluso hasta reconocibles en muchos trabajos que hacía para otros clientes. O las flores que surgieron de esta ilustración se comenzaron a regar en mis demás piezas.

No pienso que tener un estilo sea malo, al contrario, él siempre es el subproducto de una búsqueda ardua de un lenguaje personal. Lo que sí considero dañino es perder la flexibilidad como ilustrador, producto de ese estilo. Hacernos dependientes de ese estilo o hasta volvernos temerosos al intentar cosas nuevas, sólo por el simple hecho de que personas que nos siguen por “z”, no vaya a gustarle “b”.

El ejercicio creativo es una serie de desenlaces con muchas posibilidades en espera de ser descubiertas. Si no experimentamos, nos estancamos.

¿Qué elementos pueden ser considerados un estilo?

 

 

Como ya mencioné que el estilo es lo que te hace identificable como ilustrador, no todas las veces tiene que ver con algo obvio. Muchas formas de tener una practica profesional identificable puede tener que ver con los siguientes elementos:

  • La manera de entintar / hacer el lineart de las ilustraciones.
  • Paletas de colores recurrentes.
  • La forma de hacerle sombras a los dibujos.
  • La estilización de las proporciones.
  • E incluso la ropa que se coloca a los personajes.

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Suena dramático, pero así lo siento. En el sentido de que a la hora de separar mi marca personal de mis clientes, puedo entrar hasta en estado de shock, jajaja. Obviamente luego se me pasa, pero la cuestión es nunca dejar de ejercitar nuestro músculo creativo y quizá encontrar distintas formas de dibujar los mismos elementos que nos gustan.

Mirando hacia atrás, hay muchas decisiones que tomé a nivel personal que muchas personas pueden considerar que es una desmejora (por ejemplo, dejar de dibujar realismo), pero fueron esas decisiones las que me dejaron explorar fuera de mis opiniones preconcebidas e incluso cambiar mis objetivos completamente. Los artistas que seguía como mi top o que regían mi modelo de como realmente debía dibujar cambiaron completamente. Y eso no tiene nada de malo.

 

¿Cómo puedo desarrollar mi estilo?

Del mismo modo de mejorar como artista, trata de reunir la mayor inspiración o referentes que puedas. Existen muchas personas del medio que se oponen reciamente a utilizar imágenes de referencia y tienen posiciones muy consolidadas en cuanto a lo que es copia y que es original. Siempre le propongo a las personas que me hacen esta pregunta de estudiar exhaustivamente a ilustradores o artistas que les gusten, identificar los elementos que más les agradan y luego darle tu propia apreciación como artista.

Si utilizas una pieza de otro artista para practicar, guárdalo en tu record personal, pero te recomiendo no publicarlo en las redes. Tampoco tengas miedo de utilizar referencias para elementos que te cuesten dibujar, reconoce tus debilidades y has uso de todo el material que existe para mejorar. Recordemos que los artistas aprenden a partir de la observación y de la práctica.

Aquí les dejo unas últimas recomendaciones o ideas para ejercitar la creatividad y nuestro estilo:

  • Participar en retos colectivos de artistas (36 days of type, Inktober, 30 days of doodles…)
  • Crearse un tablero de inspiración de Pinterest.
  • Hacer piezas inspiradas en nuestras canciones favoritas.
  • Hacer una reversión de una ilustración vieja que hayamos realizado anteriormente.
  • Realizar un auto-retrato (esta la odio, pero lo hago a menudo).
  • Utilizar un nuevo medio tradicional para ilustrar que nunca hayamos probado.
  • Pedirle a un amigo que te de un tema de ilustración.
  • Leer un libro e ilustrar tus frases favoritas.

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¿Les gustaría un post acerca de los artistas que me han inspirado en la búsqueda de mi estilo? ¡Déjenme su respuesta en los comentarios!

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5 maneras de vivir con el Bloqueo de Artista

A veces los artistas somos considerados unas entidades supernaturales que pueden encontrar una musa* e inspirarse con el sonido del viento, o algo así. Lo cierto es que muchas veces el proceso de creación es poco menos glamoroso, sin una pizca de inspiración y hasta bastante mecánico. Para las personas creativas que tenemos que hacer de nuestra pasión un trabajo (para comer y pagar las cuentas), a veces hay que lidiar con fechas de entrega o días particularmente pesados en donde no podemos ni dibujar una línea; aquí es cuando aparece el famoso “bloqueo de artista” o writer’s block.

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En definición, es un estado anímico y físico en donde no fluyen las ideas y la hoja en blanco se convierte en uno de los mayores enemigos para un diseñador. Es totalmente impredecible, puede atacar en cualquier momento y su duración es variable (de horas a meses, hasta años). Claro, otra cosa que hay que entender del Bloqueo de Artista puede aparecer, pero eso no significa que estemos sin dibujar. En particular opino que podemos crear cosas, pero no estamos cien por cien satisfechos con lo que hemos dibujado. Creo que la mejor manera de explicarlo es con la inhabilidad de plasmar en la hoja de papel una idea tal cual la hemos imaginado en nuestra cabeza.

Este ser es capaz de quitarle las ganas de dibujar a cualquiera, pero, ¿qué hacer cuando se debe trabajar y terminar encargos?

Aquí les dejo cinco maneras para llevar a tu Bloqueo de Artista de la mano y no dejar que te arrastre:

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Uno: Toma distancia

Cuando estamos mucho tiempo enfrascados en una idea, un mood o simplemente una pose, es muy complicado dar con lo que no está funcionando. Esto es un efecto secundario de la sobreexposición, por lo que lo más sano es mirar desde otro ángulo, o no mirarlo para nada.

En lo particular me pasó mucho con una obra que tenía que ver todos los días por cuestiones de espacio. Tenía mi caballete en mi habitación, y mientras dormía podía sentir el cuadro que me miraba, rogándome (o regañándome) que lo terminara (además que tenía la fecha de entrega encima). Lo siguiente que pasó fue: tuve que cambiar el caballete físicamente de espacio para acabar con mi agonía. Después de unos días, lo volví a colocar en su sitio y como arte de magia lo terminé en una sentada.

Si no hubiese tomado distancia espacial y mental del cuadro, no hubiese podido terminarlo a tiempo.

Dos: Sigue dibujando

Este puede parecer una contradicción con respecto al primer punto, pero a veces la cura para no dibujar es dibujarlo todo. Toma inspiración de objetos que tienes a tu lado y trata de sacar “líneas de tu sistema”.

Lo veo como una especie de calentamiento hasta entrar en forma y dibujar como queremos. El truco de esto es dedicarse a no pensar mientras se bocetea, y convertirlo en un ejercicio de depuración para que podamos afrontar las nuevas ideas. Del mismo modo, también pasa que no podemos tomarnos el lujo de dejar dibujar (ver punto 1) y necesitamos estimular rápidamente la musa, inspiración, o como quieras llamarla, para poder completar una entrega.

Tres: Cambia de ambiente

Como trabajo desde casa y estoy expuesta al mismo espacio donde descanso y realizo todas mis actividades, existe el riesgo de que se convierta en algo monótono a la hora de buscar inspiración e ideas, por lo que puede ser muuuuy beneficioso para el proceso creativo buscar sitios distintos en donde puedas dibujar.

Mis opciones favoritas son:

  • En la sala (la más instantánea de todas).
  • En mi café favorito (el mío es Cuppa Café o Muz Café en Maracaibo).
  • Mientras espero en el banco (Aunque no lo crean, han salido cosas buenas de allí).
  • En el Museo
  • En un encuentro de Ilustradores (Como los que organizan los chicos de Garabateando en Maracaibo).

Cuatro: Consulta a un amigo

Este comodín es muy útil cuando no solo sientes que estás estancado en una idea, sino también a nivel artístico en cuanto a estilo, objetivos, etc. Soy muy afortunada de contar con amigos cercanos que comparten mi oficio, por lo que podemos compartir nuestras inquietudes sin muchas explicaciones por delante. Además que ellos podrán ofrecer críticas constructivas acerca de lo que haces o incluso darte ideas de qué cosas dibujar para salir del Bloqueo.

Cinco: Intenta de nuevo

Volver al ruedo, incluso luego de haber intentado todas estas opciones. La perseverancia se convierte en el mejor aliado a la hora de derrotar un enemigo tan presente como lo es el Bloqueo de Artista, ya que si prescindimos de dibujar, le estamos dando espacio para que estorbe más en nuestro trabajo. Quizá el producto que hacemos mientras estamos bajo su influencia no sea la mejor muestra de tus habilidades, pero hay un cierto sentimiento de satisfacción al terminar algo a pesar de las adversidades.

Recuerden que esto de ser ilustrador también puede ser algo así como un deporte extremos cuando nos enfrentamos a nuestras propias inseguridades, vicios y defectos a la hora de plasmar nuestros pensamientos en un papel. Estas son mis maneras y espero que les sirvan de ayuda.

¿Tienen otra manera de combatir el Bloqueo de Artista?

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